¿Las personas con Discapacidad Intelectual deberían tener prioridad en la vacunación?

Cinco razones por las que la población con discapacidad intelectual debería tener prioridad (y una razón por la que no).

Hasta la fecha, más de 23 mil personas en Chile han fallecido por codiv-19. Esta crisis sanitaria ha afectado desproporcionadamente a ciertas poblaciones, incluyendo a las personas con discapacidad intelectual (DI).


Si bien la DI no es una enfermedad, quienes tienen esta condición pueden ser particularmente vulnerables al covid-19. Estas son cinco razones por las cuales la población con DI deberían tener prioridad:


1. Pueden estar más expuestas al virus debido a la situación en la que viven

El distanciamiento social suele ser imposible para personas con DI que viven en comunidades, tales como casas grupales o viviendas asistidas, así como los que requieren el cuidado de sus familiares, auxiliares, terapeutas o profesores. Las personas con DI pueden tener dificultad en el uso de mascarilla o mantener distanciamiento social, incluso hasta entender las precauciones más esenciales. Incluso aunque no vivan en entornos congregados, muchos requieren apoyo directo para llevar su vida cotidiana, así que la proximidad física a sus cuidadores es inevitable.


2. Muchas son más susceptibles a contraer enfermedades respiratorias

Diversos estudios han demostrado que las personas con DI mueren a causa de la Influenza a una tasa casi tres veces mayor que la población en general. En un estudio de personas con Síndrome de Down, las enfermedades respiratorias fueron una de las principales causas de muerte en más del 40% de la población de la muestra. Incluso antes del covid, las personas con DI eran más propensas a desarrollar neumonía que la población en general. Esto resulta aún más grave si tomamos en consideración que la neumonía es considerada una complicación severa del covid-19.


3. Muchas tienen un mayor riesgo de enfermedad grave o severa por covid-19

La comunidad científica identificó en los primeros días de la pandemia que las condiciones médicas subyacentes incrementan el riesgo para desarrollar una enfermedad severa por covid-19. Por esta razón, muchas autoridades de salud han generado listas de condiciones de alto riesgo para desarrollar formas graves del virus y han priorizado a las personas que cumplen esas condiciones para acceder a las vacunas.


De acuerdo con el Centro de Prevención para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (US CDC), una condición subyacente se asocia a un riesgo de 2.5 mayor de hospitalización por causa de covid-19; esto se incrementa a 5 veces más para una persona con tres condiciones subyacentes. En un estudio realizado en Escocia en más de 1000 personas con DI, 98.7% tenían dos o más condiciones de salud crónicas.


4. Suelen estar en niveles socioeconómicos bajos

La relación entre la pobreza y discapacidad es bidireccional y ambas están altamente correlacionadas. En otras palabras, la discapacidad es tanto una causa como una consecuencia de la pobreza. Diversos análisis han revelado que el covid-19 ha magnificado las inequidades a nivel mundial, en parte porque los principales métodos de prevención – acceso al agua, saneamiento e higiene, permanecer en casa, y mantener la distancia social- están fuera del alcance de las personas en situación de pobreza. En Chile, quienes se trataron en hospitales públicos tienen 5 veces más riesgo de morir que las personas atendidas en clínicas privadas (25.1% versus 5% tasa de mortalidad).


5. Enfrentan grandes barreras de acceso a servicios de salud

Incluso antes de la pandemia, muchas personas con DI enfrentaron dificultades para acceder a servicios de salud. Además de barreras económicas y de transporte, esta población se topa frecuentemente con discriminación y un personal sanitario poco capacitado, como reveló un estudio de la organización Special Olympics en 2019, donde uno de cada tres profesionales de la salud reportó que su formación universitaria no le entregó ninguna preparación para trabajar con pacientes con DI. Estas barreras podrían impedir que las personas con DI accedan a las vacunas de covid-19.


En conclusión, las personas con DI no deberían ser priorizadas solo por el hecho de tener discapacidad. Sin embargo, ante la evidencia de que muchas de ellas tienen un riesgo significativamente mayor de contraer una enfermedad severa o morir a causa del covid-19, es clave reconocer que ese riesgo no solo se debe al virus, sino a las barreras que aún existen para el acceso a servicios médicos, a información y a recursos que les permitan una salud plena.