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Carolina Picasso, presidenta de Olimpiadas Especiales Chile: "El deporte no se mide solo en medallas"

3 hours ago
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Columna de opinión de Carolina Picasso, presidenta de Olimpiadas Especiales Chile. En su columna "Prohibido perder", publicada en Meganoticias, Gustavo Huerta pone sobre la mesa una pregunta que va mucho más allá del deporte: ¿por qué nos cuesta tanto aceptar que no siempre se gana? En una sociedad que parece medirlo todo en resultados, posiciones y medallas.


Desde Olimpiadas Especiales Chile compartimos esa reflexión. Y creemos que hay una pregunta adicional que vale la pena hacernos: ¿hemos entendido realmente todo lo que el deporte puede ganar cuando dejamos de mirar únicamente el resultado?


Para miles de personas con discapacidad intelectual, el deporte representa mucho más que una competencia. Es la posibilidad de tener  un propósito en la vida, ponerse metas de alguna índole, desarrollar autonomía y experimentar el orgullo de superarse. Es también encontrar un espacio donde sus capacidades sean reconocidas y donde puedan ser vistas.


Esto no significa que ganar no importe. Nuestros atletas entrenan para competir, quieren mejorar sus marcas, vencer a sus rivales y subir al podio. Tienen sueños y ambiciones deportivas, como cualquier otro deportista. La inclusión no consiste en bajar las expectativas ni en aplaudir por compromiso.


La verdadera pregunta es si estamos dispuestos, como sociedad, a reconocer ese talento y a construir las condiciones para que pueda desarrollarse.


Porque perder una competencia puede ser parte del camino deportivo. Pero quedar fuera de una competencia por no tener acceso a un club, a un entrenador, a una federación o a una instancia donde demostrar las propias capacidades es otra cosa. Eso no es una derrota deportiva: es una oportunidad que, como sociedad, todavía no hemos sabido ofrecer.


Por eso, el valor del deporte unificado no se limita a lo que ocurre dentro de una cancha, una piscina o una pista atlética. También se expresa en lo que cambia fuera de ellas: en las familias que descubren nuevas capacidades en sus hijos, en los compañeros que aprenden a relacionarse desde el respeto, en los entrenadores que amplían su mirada y en las instituciones deportivas que comprenden que el talento no tiene una sola forma de manifestarse.


Cuando una federación abre sus competencias a atletas de Olimpiadas Especiales, cuando un colegio promueve que todos sus estudiantes participen y cuando un club entiende que la diversidad también forma parte del deporte de alto nivel, la inclusión deja de ser una declaración de buenas intenciones y se convierte en una práctica concreta.


Ese es uno de los grandes desafíos que tenemos por delante en Chile, y también una de las oportunidades que nos ofrecen los Juegos Mundiales de Olimpiadas Especiales Santiago 2027. No debieran ser solamente una gran celebración deportiva ni un acontecimiento que recordemos por sus medallas y resultados. Debieran ser un punto de inflexión para ampliar las oportunidades de participación, transformar la cultura deportiva y dejar capacidades instaladas mucho después de que termine la última competencia.


Los atletas deben estar en el centro de ese propósito. No como símbolos inspiradores para los demás, sino como deportistas con derechos, objetivos, talento y voz propia. Personas que no necesitan que decidamos por ellas, sino que les abramos espacios para participar y demostrar lo que son capaces de hacer.


Gustavo Huerta nos recuerda que el deporte tiene mucho que enseñarnos sobre la derrota. Desde Olimpiadas Especiales Chile queremos agregar que también tiene mucho que enseñarnos sobre nuestra manera de mirar a los demás.


Quizás el verdadero desafío no sea eliminar la derrota, algo imposible en el deporte, sino dejar de convertirla en una medida del valor de las personas. Y, al mismo tiempo, dejar de permitir que tantas personas queden fuera del juego.


Porque una sociedad verdaderamente deportiva no es aquella en la que todos ganan. Es aquella en la que todos tienen la oportunidad de jugar, competir, superarse y ser reconocidos por lo que son capaces de hacer.


El deporte no necesita que todos lleguen primeros. Necesita que nadie quede fuera de la línea de partida.

 
 
 

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